Conoces la Edad Media

¿Mil años de tinieblas o de princesas y castillos legendarios?

Cuando en el Renacimiento los intelectuales dividen la historia en las etapas que conocemos actualmente, deciden que el período que va entre la suya, que deciden llamar «Edad Moderna», y sus admirados grecorromanos (los «clásicos») es un retroceso que no sirve para nada, por eso lo llaman la del medio, es decir, la Edad Media. 


Seguramente cuando piensas en la Edad Media te vienen a la cabeza la Inquisición, guerras, oscuridad, suciedad, muerte, destrucción, incultura… O todo lo contrario, castillos majestuosos, princesas, caballeros y dragones legendarios. Es lógico ya que los prejuicios de los «modernos» y novelas y películas de fantasía medieval (El Señor de los Anillos, Juego de Tronos…) son los referentes más conocidos… Pero, como veremos no son reales: en estos mil años pasan muchas cosas, hay conflictos y retroceso, pero también hay conocimiento, intercambios culturales, arte… De hecho, muchas de las características que creemos típicas de la Edad Media son en realidad modernas, como la quema de Brujas, la persecución salvaje de la Inquisición (a pesar de ser una institución medieval), etc.

Inicio de la Edad Media

La Edad Media se inicia con la caída del Imperio Romano de Occidente y el retroceso cultural que conlleva. Hay que tener en cuenta que el Imperio Romano de Oriente no cae hasta mil años después, transformado en el Imperio Bizantino.

Fin de la Edad Media

Tres hechos marcan el fin de la Edad Media: la llegada a América de los europeos (1492), con el "descubrimiento" casual de Colón; la invención de la imprenta de tipos móviles, que permite hacer libros más baratos y que más gente tenga acceso al conocimiento (el equivalente en la época a internet) y la caída del Imperio Bizantino (1453).

El fin de un imperio en decadencia

Aunque durante mucho tiempo se consideró que la caída del Imperio Romano (de Occidente) fue un proceso rápido provocado por las “invasiones” de los pueblos germánicos, los famosos “bárbaros”, en realidad entró en decadencia poco a poco y ya desde el s. III estaba en crisis: 


  1. Crisis económica el imperio, demasiado grande, ya no puede crecer más y por lo tanto todos los beneficios de la conquista territorial (tierras, esclavos, impuestos…) se estancan. El comercio de esclavos es el más afectado. 
  1. Crisis climática: un período largo de sequías provoca que no haya suficientes cosechas: el precio de los alimentos aumenta mucho y parte de la población pasa hambre y se pierden excedentes agrícolas, por lo tanto, esto afecta también a la economía. 
  1. Crisis política: El imperio era demasiado grande y difícil de gobernar, el emperador pierde poder y hay cada vez más corrupción política. Se producen guerras civiles. La población está muy molesta por la pobreza, la falta de alimentos, la corrupción, etc. 
  1. Crisis de valores Aunque al principio los emperadores persiguen a los cristianos, el cristianismo crece entre los romanos (de religión politeísta). El emperador pierde parte de la legitimidad, ya que deja de ser considerado un Dios por los cristianos (solo creen en un Dios y este no puede ser, pues, un humano...). 
  1. Invasiones germánicas los pueblos germánicos -visigodos, ostrogodos, francos, vándalos, alanos…- también sufren el cambio climático y tienen problemas con las cosechas. Comienzan desde el siglo III a entrar en las fronteras del imperio en forma de migraciones. Los romanos incluyen a algunos de estos pueblos como mercenarios para proteger las fronteras, como es el caso de los visigodos, que terminan romanizándose mucho. Poco a poco estos pueblos van dominando parte del territorio imperial, ya que la debilidad de los emperadores hace muy difícil mantener la unidad y el poder se atomiza. En los siglos IV-V d.C. se produce la “segunda oleada de invasiones”, esta vez más violenta, y será el motivo último que acabará de hundir un imperio con muchos problemas en el 476.

En el 395, ochenta años antes de la caída definitiva del Imperio Romano (de Occidente), el emperador Teodosio hereda el Imperio dividido a sus dos hijos con la esperanza de que fuera más fácil enderezar la situación si debían gobernar dos territorios más pequeños:

  • el Imperio Romano de Oriente (que se convertirá en el Imperio Bizantino) 
  • el Imperio Romano de Oriente. En el s. V el Imperio Romano de Occidente ya ha desaparecido (476). 

El Imperio se desintegra

Como hemos dicho, el Imperio entra en crisis ya en el siglo III, pero no es hasta el siglo IV que el declive se hace evidente por diversos motivos:

 

  1. Las invasiones germánicas: a mitjans del s. IV els pobles germànics comencen a travessar el limes (frontera imperial). A principis del s. V els gots envaeixen territoris i saquegen Roma (410 d.c.). Roma intenta integrar els visigots (foedus, exèrcit) però cau sota el poder d’aquests pobles > formació dels regnes germànics.
  2.  Agravamiento de la crisis económica provocada por el gasto militar, los impuestos elevados, la inflación y la falta de nuevos tesoros y esclavos fruto de la paralización de las conquistas.
  3.  La división del Imperio por parte de Teodosio, lo cual debilita más al Imperio.
  4.  Corrupción e inestabilidad política. las numerosas guerras civiles y enfrentamientos por el poder provocaron una atomización aún mayor de este. El Senado no supo solucionar el problema y la figura del emperador cada vez tiene menor relevancia.
  5. Soterramiento de las tradiciones romanas: la expansión del cristianismo avanza a un ritmo creciente, especialmente con la proclamación del Edicto de Milán en el 313, que permite la libertad religiosa y pone fin a la persecución de los cristianos; esto fue reduciendo el poder y el prestigio del Emperador en favor del poder y el prestigio de los papas y la jerarquía eclesiástica una vez se convierte en la religión oficial del Imperio por voluntad de Teodosio (380).
  6.  La Debilidad de las legiones cada vez más, mercenarios y germanos («bárbaros») que no tenían un vínculo especial con Roma forman parte del ejército, por lo que su fidelidad y dedicación es menor. 

¿Y el Imperio... Y ahora qué?

Como hemos dicho, los pueblos germánicos llevaban mucho tiempo entrando en las fronteras del Imperio Romano, primero en forma de migraciones más o menos pacíficas causadas por problemas de subsistencia (las malas cosechas continuadas promovidas por un cambio climático global provocaron periodos de hambruna, además, los Hunos, un pueblo estepario nómada y muy guerrero empezó a conquistar sus tierras, ya que su región estaba todavía más afectada por el cambio climático). Los romanos los fueron asimilando e incluso, los visigodos establecieron un foeudus (418 d.C.), a territory managed by them within the Empire. This is a sign of the Romans' inability to impose their power. The Visigoths, in exchange, had to control the entry of other Germanic peoples to prevent invasions. 


Aun así, a partir del siglo IV comienzan a aparecer oleadas cada vez más intensas y violentas de germanos entrando en el imperio huyendo del hambre y de los Hunos. un pueblo estepario, nómada y muy guerrero, comandados por su caudillo, Atila. Este hecho agravó, como hemos visto, procesos internos del Imperio romano (corrupción, crisis económicas, política, guerras civiles, hambruna...) hasta que poco a poco fueron perdiendo la capacidad de expulsarlos. Cada clan germánico se asienta en un territorio y poco a poco Roma se va desintegrando. 


La caída definitiva se produce cuando Odoacro, el jefe de los Hérulos, uno de estos pueblos germánicos, saquea Roma y depone a Rómulo Augústulo, el último emperador de la Roma occidental. Ahora cada territorio es gobernado de forma independiente por estos pueblos: los francos, los visigodos, ostrogodos… 


Por lo tanto, una de las características del Inicio de la Edad Media es la atomización del poder, la fragmentación del Imperio de Occidente en muchos reinos pequeños, el declive del comercio, ya que deja de haber un poder central que cuide de las vías de comunicación y la seguridad de estas: arreglar los caminos para poder transitar por ellos, evitar la proliferación de asaltadores de caminos, ladrones, piratas en el Mediterráneo, etc.


Esto hace que la economía de mercado se transforme en una economía de subsistencia, lo que significa que las personas ya no pueden especializarse en un trabajo concreto y comprar los productos que necesitan con el dinero que ganan, sino que deben sobrevivir con lo que cada familia es capaz de producir, desde alimentos hasta ropa y herramientas. Por lo tanto, ya no es posible vivir en las ciudades y la gente se traslada al campo (éxodo rural). Las ciudades prácticamente desaparecen y el 90,1 % de la población se dedica a la agricultura. 

Canvis

Con la desaparición del Imperio Romano de Occidente, que como hemos visto es un proceso largo y con muchas causas, se producen una serie de cambios profundos que afectan a la organización social y política, así como al día a día de las personas. Por eso hablamos del fin de un período (la Edad Antigua) y el inicio de uno nuevo (la Edad Media): 

Continuidades

A pesar de los profundos cambios, algunos de ellos traumáticos, que marcan la sociedad a principios de la Edad Media, también hay procesos y características que se mantienen desde el final de la Edad Antigua y durante toda la Edad Media. 

 

Como, por ejemplo: 

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