Dislexia y discalculia

"No hay ningún niño que odie leer, solo hay niños que no han encontrado el libro correcto.

Frank Serafini

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Dislexia

La dislexia es una condición de base neurológica totalmente independiente de la inteligencia que afecta la capacidad para leer, escribir y procesar el lenguaje escrito de manera fluida y precisa. Este hecho comporta dificultades en el reconocimiento de palabras, en la decodificación de textos y en la ortografía y, a menudo, interferencias con el rendimiento académico y otras actividades cotidianas que requieren habilidades lingüísticas que con el apoyo adecuado y técnicas de enseñanza específicas se compensan.
No obstante, las personas disléxicas también pueden poseer ventajas notables, como una mayor creatividad, capacidad para la resolución de problemas, pensamiento visual y espacial superior, y habilidades excepcionales en áreas como el arte, la ingeniería y el diseño.

Discalculia

La discalculia afecta la capacidad para comprender y trabajar con números y conceptos matemáticos, y provoca dificultades con las operaciones aritméticas básicas, el reconocimiento de números, la memoria de hechos matemáticos y la comprensión de conceptos como el tiempo y la medida, lo que puede interferir con el rendimiento académico y otras actividades cotidianas que requieren habilidades matemáticas. Sin embargo, con los apoyos adecuados, las dificultades se pueden superar.
Las personas con discalculia a menudo muestran ventajas en otras áreas, como una mayor creatividad, habilidades verbales superiores y capacidades notables en disciplinas como el arte, la música y las humanidades.

La dislexia y la discalculia son condiciones del neurodesarrollo incluidas en el DSM V de la American Psychiatric Association. La primera se caracteriza por dificultades en el reconocimiento de palabras, deletreo y errores ortográficos. Para diagnosticarla, es necesario cumplir cuatro criterios: presentar síntomas como lectura imprecisa, dificultad de comprensión lectora, errores ortográficos o mala organización de ideas; tener puntuaciones académicas muy por debajo de lo esperado para la edad; haber comenzado las dificultades en edad escolar; y que estas no se puedan explicar mejor por otras causas como déficits intelectuales, sensoriales o falta de instrucción adecuada.

La segunda, afecta el procesamiento numérico y las operaciones aritméticas. Se aplican los mismos criterios que con la dislexia pero con la diferencia de que los síntomas incluyen dificultades en la comprensión de números, operaciones aritméticas básicas y el manejo de conceptos matemáticos.


A pesar de estas dificultades, las personas con dislexia o discalculia también pueden tener ventajas importantes. La dislexia a menudo va acompañada de una mayor creatividad, capacidad para la resolución de problemas de manera innovadora y una tendencia a ver soluciones nuevas que otros no ven. Las personas con discalculia pueden destacar en áreas como el arte, la música y las humanidades, gracias a sus habilidades verbales y creativas superiores. Además, estas dos condiciones pueden coexistir con otras condiciones como el TDAH, las altas capacidades o el autismo, creando perfiles únicos con combinaciones de habilidades y desafíos diversos.

¿Cómo acompañar la dislexia y la discalculia?

En primer lugar, hay que explicarle al niño o niña qué le sucede para que entienda que no es culpa suya tener dificultades en la lectoescritura o el cálculo matemático; de esta manera se evita el sentimiento de culpa, se reduce la angustia y la confusión.


También hay que explicarle que estas dificultades no tienen nada que ver con la inteligencia y que más allá de las dificultades que tiene (que son muy reales y hay que trabajarlas y ofrecer los apoyos necesarios para que pueda superarlas) su condición le proporciona una serie de ventajas, también muy importantes y le ayudan a procesar el mundo de forma diferente, pero no peor.


Es básico respetar los tempos y el proceso del niño, reforzar positivamente los avances por lentos que sean y sobre todo valorar mucho el esfuerzo, a veces muy, muy grande, que está haciendo para aprender, así como potenciar al máximo sus habilidades más desarrolladas para que no vea solo aquello que le cuesta. Pero sobre todo, explicarle que la dislexia –es decir, la dificultad para leer y entender lo que lee– se supera. Nunca leerá como una persona no disléxica ni calculará como una persona sin discalculia, de la misma manera que tampoco procesará la información visual igual, pero ni es necesario que lo haga ni supone un obstáculo insalvable, ni todo son desventajas, como ya hemos visto.

Medidas de apoyo en el aula:


  • Acompañamiento de los materiales escritos con ilustraciones.
  • **Resaltar** las **palabras relevantes** en **negrita** y **estructurar muy bien** el texto: enunciados destacados, párrafos en cursiva, evitando frases demasiado largas y de estructura muy compleja.
  • Uso de una tipografía de letra comprensible como OpenDyslexic (se puede descargar gratis aquí)
  • Leer en voz alta y explicar qué se pide en las actividades y pruebas.
  • Marcar la ortografía pero no penalizar (o hacerlo en menor grado dependiendo de la edad) los errores ortográficos/gramaticales/sintácticos.
  • Flexibilizar el tiempo de realización de las actividades y exámenes.
  • Ofrecer la posibilidad de realizar las pruebas oralmente o alguna parte de ellas.
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